El día de mañana: ¿se debe contar al hijo cómo fue concebido? ¿Cuándo y cómo es la mejor manera de hacerlo?

La ley española no contempla ninguna obligación respecto al deber de los padres de comunicar o no a sus hijos que fueron concebidos por donación de gametos. Se da por tanto una total libertad para que sean los padres los que decidan según su criterio, el hacerlo o no y/o cómo y cuándo. En relación a este tema existen dos corrientes, una a favor y otra en contra en cuanto a comunicar el origen al hijo.

  • A FAVOR: Se argumenta, que esconderlo sería aceptar la donación de gametos como un estigma asociado a la infertilidad y que este secreto podría ser potencialmente dañino para la relación madre/padre-hijo.
  • EN CONTRA: El hijo tiene derecho a saber su origen, sin anteponer el deseo de privacidad de los padres a las necesidades del hijo.

Si los padres han decidido que lo mejor es comunicarlo, siempre surge la duda de cuándo es el mejor momento para hacérselo saber al niño o niña. Lo que sí es importante es que sean los propios padres quienes lo hagan.

  • Se puede iniciar la comunicación desde que el niño es pequeño. Un momento ideal puede ser en la infancia temprana (entre los 3-5 años) cuando comienza a realizar preguntas sobre su origen, intentando introducirlo progresivamente adaptando las explicaciones al nivel cognitivo del niño, detallándose y elaborándose posteriormente a medida que va creciendo.
  • Otra vertiente, sería esperar a tener un vínculo ya consolidado materno/paterno-filial para comunicarlo (alrededor de los 10-12 años). Como apoyo a los padres existen varias estrategias, disponiéndose incluso de material explicativo de ayuda, como cuentos específicos que facilitan enormemente el acercamiento natural de los hijos a este tema.
  • Se debería evitar dar esta información en el inicio de la adolescencia (de los 12-14 años en adelante), ya que podría afectar al desarrollo de la propia identidad y en consecuencia romper la relación materno/paterno-filial.

Desde la perspectiva opuesta, algunos autores sostienen, que se ha observado que los niños no sentirán nada diferente en el caso de ser criados con amor. Pero lo que sí es importante es tener una asimilación de la maternidad/paternidad bien elaborada por parte de los padres y que, si se opta por no comunicarlo, se debe hacer conscientemente para evitar complicaciones o sufrimientos en el hijo y no tanto por miedo a no ser aceptados por él. En estos casos, lo que sí se recomienda es no comunicarlo a otros miembros de la familia, ya que si existen más personas que tienen conocimiento del proceso, pudiera darse la circunstancia de que el niño llegara a enterarse por otra persona en algún momento, lo que en cualquier circunstancia debería evitarse. Aunque en ocasiones se establece un paralelismo entre este tema con la adopción, se dan diferencias importantes que lo hacen bien distinto, ya que en el caso de un niño nacido por donación de gametos no existe un pasado de abandono, más bien al contrario, ya que, desde el principio, el niño o la niña nace en el seno de una familia con un gran deseo de tener descendencia.

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